Una Vida Sacudida hasta la Oscuridad
En 1998, Chris Dubey, de 14 años, comenzó a tener problemas en la escuela y pidió ayuda.
“Cuando era adolescente, era muy tímido, estaba muy aislado y a menudo estaba triste. Mis padres, especialmente mi madre, querían ayudarme”, recuerda.
Como muchos adolescentes, se sentía inseguro y retraído, pero lo que siguió lo llevaría mucho más allá de la adolescencia normal.
A los 15 años, la madre de Dubey lo llevó a un psiquiatra, quien le dijo que estaba deprimido y le recetó el antidepresivo Paxil. Confiando en sus instintos, Dubey decidió no tomarlo. Durante un tiempo, evitó la medicación por completo.
Pero en el 2002, cuando era un estudiante de primer año de universidad, sus padres —todavía preocupados por su limitada vida social— organizaron otra visita para ver a un psiquiatra de nuevo. Persuadido por el psiquiatra y al enterarse de que su hermana había tomado el mismo medicamento, finalmente accedió a probar Paxil. Esa decisión, diría más tarde, marcó el inicio de una devastadora espiral descendente.
Durante los siguientes tres años, Dubey continuó tomando Paxil. Se volvió letárgico, aumentó 18 kilos y comenzó a actuar de maneras que iban en contra de sus propios estándares morales. Cuando intentó dejar de tomar el medicamento, la abstinencia fue insoportable. “Cada vez que intentaba dejarlo, tenía un insomnio terrible y pensamientos suicidas abrumadores”.
En el 2005, a los 22 años, su desesperación alcanzó su punto máximo. “Después de pelear con mis padres, salté de un puente peatonal. Me desperté un poco después en el arroyo”. Se había roto ambas piernas y se había fracturado el cráneo y la columna vertebral. Lo llevaron al hospital en helicóptero.
“En retrospectiva”, dijo, “ahora estoy seguro de que las ideas suicidas fueron una manifestación del síndrome de abstinencia de Paxil y, si nunca lo hubiera tomado, habría respondido de manera diferente a mi familia… sin una crisis”.
Pero su calvario no había terminado. “Fue entonces cuando me dijeron que querían internarme en el pabellón psiquiátrico, el Instituto de Vida”.
Fue allí, bajo la apariencia de ayuda, donde fue sometido a tratamientos de electrochoque, lo que finalmente lo llevó a una discapacidad permanente.
Los médicos le diagnosticaron “depresión resistente al tratamiento” y, sin su consentimiento, ordenaron 16 rondas de terapia electroconvulsiva (TEC), corrientes eléctricas enviadas a través de su cerebro para inducir convulsiones con la esperanza de “reiniciarlo”. En cambio, dice Dubey, los tratamientos lo dejaron sumiso, desconectado e incapaz de funcionar como antes.
A Dubey también le habían recetado múltiples antidepresivos —Paxil, Litio, Celexa y Seroquel—, cada uno prometiendo alivio, pero profundizando su dependencia. Cada intento de detenerse le traía una confusión y desesperación severas. Incluso cuando más tarde intentó reconstruir su vida, el daño de años de “tratamiento” persistió.
“Ahora entiendo que el sistema de salud mental no solo me falló, sino que me engañó, casi me mató, me dejó discapacitado permanentemente, me maltrató y traumatizó y arruinó mi vida”.
En los años posteriores a su TEC, Dubey comenzó a investigar la psiquiatría y los tratamientos que había recibido. Comenzó a entender lo que le había sucedido y vio que la combinación de medicamentos psiquiátricos y la TEC no lo habían ayudado a recuperarse, sino que, de hecho, había destruido su vida.
“Ahora entiendo que el sistema de salud mental no solo me falló, sino que me engañó, casi me mató, me dejó discapacitado permanentemente, me maltrató y traumatizó y arruinó mi vida. Lo peor es que esto sigue sucediéndoles a miles de personas y rara vez se escucha la verdad sobre la psiquiatría”.
Poco a poco, se retiró de la atención psiquiátrica, reduciendo gradualmente los medicamentos y tratando de recuperar el control sobre su salud y su vida. Más tarde, se puso en contacto con CCHR y se convirtió en un activista en contra de la TEC.
Hoy en día, Dubey vive con discapacidades permanentes y continúa alzando la voz para salvar a otros de esta traición en nombre de la ayuda. Mira su testimonio en ES.Scientology.TV/TEC.
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